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Para mí el límite siempre ha sido el cielo porque no me ha importado si tengo o no tengo dinero lo importante es querer ser sin de

7 de Julio de 2016

Descripción
  • Es la cuarta hija de doce hermanos, nacida en un humilde hogar de la tribu El Paraíso,  perteneciente  a la montaña de La Flor, Rita Martínez, es un ejemplo a seguir, con metas claras,  trazadas desde su niñez, donde confiesa que “yo siempre he soñado con ser una profesional, pensaba en ser diferente y mis juegos siempre eran que yo  era la profesora del grupo, nunca jugué de ama de casa ni  con muñecas porque no me gustaba, siempre soñaba en grande”.

    Rita,  se gradúo de la Universidad Nacional de Agricultura (UNA), ubicada en el oriental departamento de Olancho, bajo el programa de inclusión social más grande del país, que maneja dicho centro de educación superior.

    La Universidad Nacional de Agricultura fue fundada el 20 de enero de 1950, pero iniciando operaciones en 1952, denominándose en sus inicios  Escuela Granja Demostrativa, es a partir de 1968 que pasa a llamarse Escuela Nacional de Agricultura, el 5 de mayo de 1994 se incorpora al sistema de Educación Superior y en el año 2002, se convierte en la Universidad Nacional de Agricultura.

     

    La oferta educativa al servicio de  6 mil hondureños en este 2016, incluyendo mil estudiantes de todos los pueblos indígenas y afro hondureños, logro consolidado mediante la creación la Dirección de Inclusión brindando espacios y acompañamiento directo a todas las  comunidades. La Universidad Nacional de Agricultura ha graduado más de 4,000 profesional de éxito.

    “Me siento muy orgullosa y agradecida con nuestro padre celestial por permitirme este gran logro y también agradecerle a mis padres por el apoyo que me han dado, a las autoridades de la Universidad Nacional de Agricultura, en especial al rector,  Marlon Escoto, al gobierno del presidente Juan Orlando Hernández por apoyar este tipo de proyectos, ya que nosotros como pueblos indígenas nos beneficia en gran manera”, manifestó la primer graduada  de la UNA, originaria de la montaña de La Flor

    Recordó,  que “desde pequeña soñé ser profesional de éxito,  pero a  veces las oportunidades que tenemos son limitadas;  no tuve educación pre-básica, no fui a un jardín de niños porque en ese momento no existía en mi comunidad;  estudié educación primaria en la escuela Lempira  becada por el PRAF y continúe mis estudios secundarios en el Instituto de Educación por Radio (IHER) y al terminar el ciclo básico estuve un tiempo sin estudiar por cuestiones económicas”.

    “Cuando creí que las alas se me habían cortado para continuar mis estudios, la UNA,  me  abrió las puertas con una beca y hoy mi ilusión de ser profesional, se ha hecho realidad, soy la número cuatro de 12 hermanos somos una familia muy numerosa de  la cual me siento orgullosa” expresó con  sentimiento.

    El espíritu de superación está latente día a día,  le esperan más retos por cumplir,  “mi visión es estudiar una especialidad y si Dios quiere yo pienso seguir preparándome académicamente y ojalá pueda conseguir un empleo  para poder ayudar a mi familia,  porque usted sabe que todo deseo de un profesional es poder ayudar a su familia” recalcó con entusiasmo.

    La orgullosa graduada, comparte un mensaje para los jóvenes hondureños, “las oportunidades están y que luchen por ellas porque cuando se quiere se puede y muchas veces no existen obstáculos para seguir adelante”.

     


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